¡Oh amigos
estoy tan contento...!
desde hoy puedo mirar al cielo y sonreír,
y respirar la paz en el aire
sabiendo que el mundo
no es tan inconmensurable
como para que no pudiera
nunca hallarles.
Desde hoy los cierzos
cantan suavemente para mí;
tan es así, que los oigo desde lejos
acercar sus romerías,
su bullicio cascado
de quitasueños y alegrías.
¡Venirse desde lejos...!
trayendo vuestras risas,
vuestras charlas e inquietudes
en cestas olorosas
de tiernos versos
y páginas multicolores...!
Hoy las distancias insalvables
me son amables.
A mi playa solitaria llegan
a manos de mansas olas
sus mensajes;
cual una u otra botella
que alguno de vosotros
acorchara y despidiera
pintando frente ella
¡la mejor de las sonrisas!
ante el viento del oeste
al lanzarla lejos...
¡muy lejos!
hacia el regazo tierno de las mareas;
para que, yendo al garete,
con la rotación del mundo,
me llegara lindamente con sus voces,
conmovida hasta Perú!
En la arena bañada de espuma
rueda
hacia mi secreta impaciencia;
¡la veo!
atacada es, en su cristal mojado,
por oblicuos rayos de sol
¡oh si la vieran!
tintinea hecha toda una fiesta
de luz y de color.
¡Ah, los nervios de mi sonrisa,
al contemplarla emocionado,
nublan mi vista!
¡oh la fuerte brisa marina!
¡las gaviotas...!
¡Oh amigos, aquí en Perú
el cielo azul es tan inmenso y luminoso,
que viajan albos desde barlovento
níveas montañas de algodón
cual caravanas majestuosas de blancura,
o envoltorios sublimes
de las grandes gracias de Dios!
¡No lo puedo creer...!
¡aunque lo sé!
Son mis amigos los bloggers y poetas,
que desde lejanas tierras,
me envían la frescura tierna
de sus juveniles cartas,
impregnadas de sueños
y primaveras fantásticas;
sus anhelos azules
recién germinados;
y que yo creí existía sólo
en la reclusión perpetua en que me sumo,
cuando tembloroso
de tanta crueldad y tanto mundo
me aferro a mi corazón atribulado
con mi último sueño,
frente al ordenador.
Oh amigos, amadas,
a veces, parado ante el horizonte,
espero que las horas sucedan
imaginando vuestras voces,
vuestras risas;
la deslumbrante profundidad
que debe haber en sus pupilas.
Gracias a vosotros, a vosotras;
quiero vivir y luchar
por un horizonte nuevo;
donde, más allá de azules firmamentos,
no existan fronteras
más que vuestros nombres
y el nombre de cada uno
de los hombres de la tierra;
vuestro verbo eslabonado
a mis humildísimos giros
sabrán hacer una ronda de amor
como cuando éramos pequeños;
y nuestras madres nos inculcaban
su decálogo sagrado en cada rezo;
para que ahora,
al transcribir sus enseñanzas,
se multipliquen sus besos
en cada uno de nuestros versos.
Gracias a vosotros,
amigos, amadas;
es que tiene sentido la vida otra vez,
sabiendo que hay otros seres
que, como yo,
tratan de sembrar el mundo
de jazmines y esperanzas;
gracias a ustedes amigos, amadas,
es que puedo irme de la vida
luchando desde este ínfimo blog;
¡luchando junto a vosotros!
con pétalos y con sueños,
¡vaya! lo único que tengo,
¡por un mundo mejor!