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domingo, 22 de mayo de 2016

Vuelos



Volar cada día a ti

implica un peligro mortal.

No tengo miedo a los cielos

ni a los abismos etéreos

que deba cruzar;



pero ese juego

de apuntarme con un arma

y gatillar…

creo que algún día te saldrá mal.



En realidad soy experto piloto

y la adrenalina de arriesgarme

me impulsa a vivir más;



pero me quedo helado

cuando en medio de acrobacias felices

apoyas en mi frente tu arma

y quitando la sonrisa en tu cara

¡gatillas…!

abriendo en tus pupilas

hondo anhelo de oscuridad.



Al abrir los ojos

todo sigue normal;

dices que me amas

y poco a poco

la sonrisa vuelve a tu faz;



yo extiendo mis alas y vuelo alto

olvidándolo todo,

para que sientas

que el vivir enjaulada

no te ha quitado, de ave, la facultad.



Entre coqueteos y arrullos

vuelves a ser la chica de mis sueños,

aunque presiento tu corazón anclado

a tu celda y su cancerbero

que, a golpes y gritos,

somete a su poder con mil atropellos…



Podría llevarte a otros cielos,

otros paisajes y amaneceres de ensueño;

pero se hace tarde,

y me doy cuenta que el carcelero

vive en ti,

cuando, sin un por qué,

me apuntas con tu revólver

deteniendo el mundo

en mi sien.



Realmente eres tú,

la que me ama

y también él

en una sola persona,

que desde tu mente ordena

tapiar la única luz que puedas ver.

No sé quién venza

ni cuando cese

tu juego macabro y cruel.



Soy un experto en vuelos rasantes,

de alto riesgo y velocidad;

no temo ser destinado

pero cuando pones tu arma en mi frente…

sin sonrisas,

sin decir que es sólo un recreo;

a veces quisiera, con todas mis fuerzas,

volar a la eternidad…!