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domingo, 25 de diciembre de 2016

Arrebol



Hay un tiempo de partir

cuando la tarde enciende la ciudad

y el sol está en el alma

incrustado como una gran pena

imposible mitigar.



Aquí no hay susurro de hojarasca;

y si se mueve alguna rama,

simula el adiós

que la lluvia de mis ojos

no deja aceptar.



Llega un momento en que los brazos

ya no pueden luchar;

y aunque está sano el corazón

latiendo y amando cada vez más,

la noche se cierne

hundiendo todo en la oscuridad.



Sería distinto

si alboreara tu sonrisa,

seria distinto

si apareciera en mi pantalla

tu cariño de siempre en el chat;

si algo sembrara una duda

a la cual aferrada el alma,

nos diera aliento para continuar.



¿Dónde buscar esa señal?

un as de sol se filtra entre el follaje

y aunque la tarde acuarela su brillo

en arreboles bellos de pasión,

sabes que la luz que te toca

es solo el último estrago que agoniza

esta tarde, en que nació el amor para el mundo

pero acabó tu última ilusión.