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domingo, 16 de marzo de 2014

Crimea



Antes que lleguen...

¡pon a los hermanos en la entrada!

Antes que asomen

¡haz pronto una barricada!

Que detenga ¡como sea!

sus hordas criminales y vándalas…!



¡Oh, déjame llorar

por ti Crimea!

déjame llorar de felicidad

¡y besar los rostros divinos de la sonrisa!

tu bandera, de hija pródiga que vuelve…

¡déjame acariciar tus sedas!

tu celeste claro

y tu amado blanco

que tantos hijos costaron

enarbolarlo.



Ante tu jolgorio

quiero pedir a mi dicha,

la muerte;

para llevarme en las retinas

tu victoria,

la victoria de la paz,

de personas humildes e indefensas.



Tu actitud heroica,

península bendita de humanos sabios

¡que aún creen en la democracia!

tu heroísmo,

que desdeña al judas mercantil

por un mañana de amor

para tus hijos;



¡Oh, Crimea,

contigo celebra el mundo

que exista la democracia

forjando destinos de paz

para todos los humanos!



¡Vuélcate a las plazas y calles!

¡celebra exulta con rondas,

tu fiesta de manos electivas!


¡BAILA, RÍE, CANTA!


que, los posesos alquilados,

han sido vencidos

antes que destruyan la belleza de tus ánforas...!

antes que tergiversaran tu voluntad

de pueblo amado

con más sangre y destrozo pagado…

por perverso

capital monetario…!



Mañana,

cuando vuelvas a la vida,

cuando lejos estés

de las turbas  mercenarias y nazistas;

¡el horizonte será tuyo, Crimea!

y podrás tú misma

encaminarte hacia ellos,

sin miedos,

portando en tu frente

la diadema verdadera

de ciudad liberta,

fulgiendo deslumbrante,

como un haz de sol...!