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viernes, 3 de octubre de 2014

La carta



El viento es frío y tu recuerdo triste,

esta noche al escribirte…

¡qué profunda nostalgia

ha invadido mi ser!

ha empañado estas palabras

con el halo de unos sueños

que no llegaron a ser…!



Esta noche puedo sentir ésa humildad

que la música trae a mi soledad.

¡Esta noche es diferente a tantas otras…!

el frío intenso de esta noche me provoca

imaginar tus caricias

que nunca sentí;

y el caminar por las calles desoladas

me ayudará a pensar en ti.



Hoy que te necesito tanto

será tu recuerdo una flor dormida

que despertará con mi llanto;

entre el sueño y entre tanto

quién sabe

en qué parte del mundo

vayas andando.



Esta noche,

todas las cosas serán buenas,

nadie podrá morir hoy de pena

y tal vez creas sentir cosas tiernas

como éstas lágrimas cuajadas en palabras,

como las cosas raras que crea mi imaginación

o el dulce vino de pasión, que esta noche,

 se derrama de mi copa,

pues eres la luz del fuego que se alborota

dentro de mí, cuando me atrevo a mirarte…!

y cuando creo que al fin,

tu corazón , me ha permitido amarte.



En ésa, tu mirada lánguida,

siempre he de ver una despedida

y en cada carta que te escriba

una frase repetida:

“¡Dios mío, cuánto te amo…!”