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domingo, 2 de noviembre de 2014

Diciembre


Esta sensación dulce de tristeza

esperando por diciembre

que no llega,

es sólo un cielo esperanzador,

de promesas a galope, celestes;

pero todavía inciertas.



Aunque, en el horizonte,

aún no divise tu silueta

¡yo espero que vengas!

aunque ello siempre sea, para mí,

un aguacero repentino;

dar la vuelta a una esquina

y encontrarme de lleno con la primavera.



El que otros labios

tengan, en tu aliento sagrado,

tu vida y tu calor soñados,

no hará que el alma,

trizada de dolor,

te apee del altar imaginario.




Mis noches azules son  tristes, 

pero dulces de recuerdos...

¡cobran vida mis sueños!

y tu belleza distinta

se llena de ternura

y buscando lo que te importuna,

volteas y me miras …! 



Rodaremos abajo, felices;

colmando de besos

dolorosos resentimientos,

silenciosos olvidos

y destierros perpetuos. 



Esta sensación dulce de tristeza

esperando por diciembre

que se acerca;

es este cielo esperanzador,

derramando sobre mí

su aguacero celeste,

resplandeciente y vívido 

de promesas…!