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miércoles, 27 de mayo de 2026

Gaza, amada



El sol
refleja su holograma cuántico
en el lomo oblongo y fuerte
de las olas,
multiplicándose sobre ellas
en mil espejos chispeantes de fulgor.

A lo lejos,
en la orilla,
otras olas 
ya han arribado;
y sonríen con nívea
espuma
sobre el andar descalzo
de los enamorados.

Todo tiene un sereno
esplendor.
(¡El amor en la tierra!)
Hasta los atardeceres
susurran un futuro de ensueño,
retratando
en el lóbulo oscuro,
la bellísima acuarela de un "nosotros";
el  mundo que soñamos,
y que no existe más. 

Asi, 
tuve que despedirme de tus manos,
y dejar que la noche dantesca
aseste
el estruendo terrible de sus luces,
secuestrándome
para siempre de tu mirar.

Necesitándote
fui dando tumbos, 
la conciencia
aún respirando.
Con mis vísceras en la mano,
fui ensuciándolo todo,
tropezando,
hasta descubrirme
en un gran vértigo,
con otros, 
en medio de la masacre,
sin ti.

Hoy has venido
empoderada,
a fustigar
lo sucedido cuando no estabas;
has venido airada 
a destazar con más palabras
a quien solías amar; 
y aunque, 
es la misma playa
hay un síntoma de infortunio
temblando en el eco cobarde
de tus discursos.
Sobre las ruinas 
humeantes, 
asoman hambre, llantos,
gritos desesperados
entre el cielo sordo y mudos ases de sol.

¿Serán capaces,
las mismas palabras,
de hacer realidad
la promesa de paz
que guardó
el humano corazón . . .?