La mañana despertó clara.
Fresca,
este verano de amor.
Tu llamada perdida
en la pantalla del celular
buscándome
en la celeste ausencia;
apareció
como antes,
cuando aguardaba atento
todo el día tu señal,
¡tu timbrada linda en mi celular...!
y a partir de allí
llamarte,
coordinar
nuestra cita diaria;
sin pensar que un día cercano
todo
podía terminar.
Siempre ir a cenar
saliendo del trabajo,
del instituto,
o a veces del gimnasio.
Y encontrarnos
como novios;
pero sin besos
y sin abrazos;
para tomar cada uno del otro
un poquito de los sueños,
de la falta de afecto;
y charlar,
y leer tus versos;
y pensar que son para mí;
en dulce secreto.
Radiaban luces de alegría
todo el rededor
cuando explicaba
qué es un balance;
un estado financiero;
y porque no desborde el corazón
su marejada de besos,
apretaba la emoción
cuando rozaba tu piel,
o sentía cerca a mí
el suave calor
de tu aliento.
¡Ah los tiernos momentos de la charla!
en que, se hacía de pronto
el silencio;
y presentíamos el vendaval feliz
de un desesperado te quiero.
Nunca supe qué pasó.
Me eliminaste del messenger,
también de tu facebook;
y empezaste a mentir
diciendo que no hacías...
¡lo que hacías muy bien
en secreto!
Yo me alejé.
Todos dicen que parezco
un dinosaurio de otro tiempo.
Y ahora tu llamada...
¿Recuerdas aquella vez?
falto poco para que te besara;
yo noté cómo tu mirar
se desviaba
hacia mi pantalón:
(su repentina abruptez)
y el ver que con ello
cedías
me dio ánimos, seguridad;
y aunque,
yo sólo buscaba tu amor
pensé :
¡qué maravilloso sería
quedarnos juntos para siempre,
como el sueño que tuvimos
contándonos
las vicisitudes del amor...!
Hundirme en tu corazón feliz,
de humilde caricia y légamo,
acuoso;
y mirarte de cerca,
muy de cerca a los ojos;
y besándote
y teniéndote,
hacer despacio
dentro de ti
con todo lo que tengo,
el dulce réquiem
de un “nosotros”.
Te abracé
besé tus brazos, tu piel...
¡¡pero nunca sé como seguir!!
y al llegar a tu casa
en mi último intento
me advertiste:
- ¿me vas a besar?
- Jeannie, te quiero...
- en la esquina está mi tío y mi tía...
Y tontamente...como soy,
desistí.
Las marcas
que dejaron tus uñas
en mi brazo
aquella vez
que discutimos
sin querer,
a veces las miro y me sonrío,
triste;
tratando de descubrir
en qué me equivoqué.
Ahora te he de llamar
y te voy a pedir
que cambies;
que quiero que seas
a partir de ahora
en adelante,
simplemente
mi novia,
lo que nunca fuimos antes:
Una pareja de enamorados
yendo hacia un futuro
con hogar, con hijos;
quiero que seas
mi mujer.