Con alas abiertas
acaricio al vástago del querer...
Liberado en mi mano
toma cuerpo
y se enhiesta;
y en el brillo ígneo
de su cutis de guindón,
te sueño descubriendo tras la prenda,
lo oblongo que es,
su cilíndrica corteza.
Lo acercas a tu rostro
cerrando los ojos como entrega,
por sentir su cálida energía,
el olor salvaje de su rigidez
¡cómo te quema!
Soñándote así
toma ya fuerza;
y se arma a lo largo
de su longitud transversa,
corpóreo otea a los vacíos
por encontrarte
y darte su amor,
que es, para lo que lo hizo Dios
en resumidas cuentas.
¡Estas tan lejos...!
y se ha llenado de polen seminal
mi barbecho;
y lo acaricio,
y lo aprieto;
cerrando los ojos siento
cual lo adentras en tu boca...
¡Está mojada y ansiosa!
y al empujar con amor mis compañones
siento mi querer tocar
tu magenta cielo,
tu húmeda cavidad,
alojando mi intimidad en celo
libando mi dolor de amor
desde su mismo centro...!
Ah la tristeza inunda todas las cosas
¡Estás tan lejos...!
Yo subo y bajo sin remedio
por la melancolía a tus recuerdos.
Y de pronto, acariciándolo fuerte,
incide en mi frente
deslumbrante destello:
tú sonriéndome colorada
con dichosa avidez y saña;
abriendo bien las cortinas de tu enramada;
para que libe de tu quebrada y flor
la única miel que me sacia!
¡Ah tu carita sonriendo
y adentrando en lo prohibido
mi lingual ansia...!
y yo enloquecido y salvaje
apuntando asestarte toda mi lanza...!
¡Oh el denso elixir
que de la hondura de tu breña
rebosaba como chantilly o espuma blanca!
¡Yo quiero escuchar entre resuellos
tu gemir!
¡Oír otra vez cuánto me amas...!
Si estuvieras aquí...
untarías tu boca y tus mejillas
con la dulce melaza que me rebalsa...
¡Ay, la blandura asaz de tu cuerpo
que me urge ahora como sabe,
empuñando y forcejeando rogativa
arrancármelo entero de su base...!
¡Rásgame de la piel este dolor,
que florezcan copos de nieve
en las dunas tersas de tu cuerpo!
Rebalsarme en tu herida quiero,
inundar con la pureza del alma
el hondo surco de tu amor...!
Ay te quejas
pidiendo a Dios,
te ayude a domeñar
lo que atrapado tienes
en tu ilusión;
y se resbalan y se engastan
mis dedos enajenados de tanto quiero
en tus hoyuelos almibarados
y locos de placer sin freno...!
¿Dónde estás ahora
que echo a la nada a borbotones
la locura espesa de mi querer?
Oh recorro en mi estadía,
una y otra vez ¡como un loco!
mi percha en alto y varicosa;
y sueño con delirio
amamantarme de ti
¡nada me sacia!
adentrarme caliente
en tu musgo sublime de mujer
y rehacer contigo la vida y el amor
una y otra vez...!
¡Ah el charco de luna
en que ha estallado lo bronco de mi querer...!
¡Ah mirarme en tus ojos
mordiendo tus labios y tus senos
que ajas en divino ajetreo
cuando adviertes que me faltan bocas
para poderte morder...!
Tu recuerdo feliz se repite
en mi ya, lento vaivén;
hasta que vuelvas...
hasta que vengas...
porque amar, para mí,
es serte fiel...!