Los días que se fueron.
Ayer mismo
¡qué día para espléndido!
Tu reunión con los amigos se prolongó;
el alegría también
hasta altas horas de la noche;
vencido el sueño
y recibiendo las horas del alba
a cielo y carcajadas de manera procaz.
¡Qué estupendo!
Pero luego
volvieron todos a su quehacer;
pero luego despertar en casa
y volver a la rutina
para ganarte el pan;
y esperar otro fin de semana
en donde
no todos los que te alegran la vida
estarán.
Han pasado los años
(no es difícil de avizorar)
y ninguno se ha quedado.
Tienes otros amigos
y diversiones con más libertad;
sin restricciones,
ríes a toda voz
y festejas...
lo que haya que celebrar;
pero al final;
nuevamente
todos se han ido;
algunos incluso
ya no pueden asistir a tus piaras,
ya formaron su hogar.
Empero tu sigues buscando felicidad
en esos momentos;
tratando de hacerlos perdurar:
¡más de estas horas!
¡más de estos días!
siempre tan pocos,
siempre insuficientes;
pero al final,
todos se marchan
y nada sino recuerdos
se quedan contigo,
algunos vergonzantes
que no quisieras ni recordar;
y te dices:
¿es que ninguno de mis amigos
podré conservar conmigo?
La entrega que diste
beoda de alegrías y licor
no fue suficiente;
porque una vez que se fueron
los espejismos de la borrachera
y la necesidad mórbida
de tu acompañante sexual,
todos volvieron a darse cuenta
que todos los días
no son de embriaguez y lujuria;
e instintivamente,
tardíamente,
buscaron el amor,
ya no para un pasatiempo sexual,
sino para lo que es ley en la natura:
FORMAR UN HOGAR.
Mucho tiempo has perdido
buscando cual crápula
amigos libertinos y con ellos
promiscuidad.
Ahora deberás conformarte
con lo que encuentres,
y formar con él
un hogar perentorio
que, como la gran mayoría,
terminará en divorcio,
con niños que seguirán tus pasos
sin noción de unidad familiar.
Tendrás que conformarte
y hallar, si tienes suerte,
al hombre ideal;
todo en el poco tiempo
que ya te queda de fecundidad
que,
por si no te habías dado cuenta,
es la fuente y origen de todo:
del amor, de la búsqueda de pareja
y de los ritos y cortejos
que entre bailes y reuniones
te hacen acercarte delirante
a la felicidad;
es la razón por lo que no hay certámenes
de belleza para ancianos ni para viejas;
por lo que se le rinde culto
desmesurado a la juventud
desde el comienzo de los tiempos:
LA FECUNDIDAD.
¿Que a los hombres le gustan los senos?
sí, el por qué no lo saben
¿lo sabes tú?
te diré por qué:
porque aseguran alimento a la cría;
¿y las caderas y el derrier?
también,
aseguran con su anchura
las vidas de la madre
y el recién nacido
sin cesáreas en el parto,
sin riesgos que correr.
El dinero y el estatus
lo creó el capitalismo
para instrumento de la sociedad;
por lo tanto
no es heredable en los genes,
pero el amor y el sexo
es una ley que todos cumplimos
no por promiscuidad;
sino por perpetuar la especie,
¡todos los seres vivientes!
animales y plantas,
para que no desaparezcan
en la posteridad.
El hombre
es de los animales
el más débil,
hasta los doce años
se le debe cuidar,
por ello existe el vínculo del amor
que es
¡lo que une a la familia!
y ésta, es la base y cuna
de la sociedad.
Y cuando no hay amor
esto es lo que sucede:
lágrimas, engaños,
violencia, drogas,
promiscuidad.
Ahora ya sabes por qué
te sientes sola
cuando halles el amor
terminará la soledad;
y es muy fácil hallarlo
sólo haz caso a las dudas
que detienen tu corazón;
no te preocupes,
si él te ama
sabrá lograrlo
y tu cuento tendrá
un final feliz.
Bueno, ya es hora de irme;
y ojalá...
no te vayas a molestar!