Cuando el sueño llega,
a veces, es un negro sin fulgor.
Hay una sombra de calor que asoma
y yo sueño con un verano de sol.
¡Ah, el mar azul destella...!
La sonrisa de mis padres que radia
en medio del resol...
viene una brisa
que acaricia,
lo preciosa que es la vida,
este mágico instante
en el cual,
una gaviota flota
en el éter
con su vuelo blanco-gris!
¡La inmensidad celeste!
¡toda la dicha reunida
en un aquí...!
¡Oh, madre los quiero tanto...!
soy tan dichoso ahora,
que los veo reír
¡tan cerca de mí...!
Sé que hice cosas malas
pero desde hoy prometo
no los haré sufrir;
ya no quiero tenerlos lejos,
¡tan lejos...!
quiero que estén
siempre-siempre,
junto a mí...!
¡Soy tan feliz!
que casi no siento la insolación
que enrojece mis carnes
y la agrieta,
y me arde...
¡Ah, la sensación
de sentir la mano,
el beso de mi madre!
y mi padre que me abraza;
pero el sol quema,
quema mucho más aquí,
bajo este cielo
intensamente azul...
¡Las olas...!
su cristal de agua;
pero el agua...
la arena...
en el cuarto solo
un humo negro;
¡pavorosas llamas!
iluminan las sombras
que cobran vida
gigantescas y macabras;
¡El infierno crece!
crece en mi sueño
otro sueño,
pesadilla horrenda
¡que prende mi cama...!
¡Oh, el televisor!
el muro de fuego que, enloquecido,
ya bloquea la entrada...!
y las cortinas
por las que trepan
una vorágine de flamas;
rientes,
¡ya triunfan danzantes
sobre las ventanas...!
¡Oh, me asfixio! ¡Toso...!
y el humo,
en lo oscuro,
da vida en lo lóbrego,
seres siniestros
que tanto temo;
flamígeros
se multiplican
y riendo me acercan
sus brazos de fuego...!
¡Vienen hacia mí!
¡los veo venir dantescos
y suplico a Dios
que acabe el sueño...!
¡Ay, mi Dios,
estoy tan solo!
esto no es lo que busqué
cuando clamé morir
si el hogar se terminaba
¡Oh corro...!
ya me escondo
¡y lloro...!
lloro tan solo
cual siempre estuve,
¡sin su querer!
¡Oh lloro
esperando lleguen
a tiempo,
a un tiempo
esta vez...!
¡El humo!
me ahogo
y a gritos estremecidos
veo cómo arde
dolorosamente
mi piel...!
¡Señor, qué cruel destino
que a mi orfandad triste
se sume este incendio
del alma
y de mi ser...!
donde el cordero se inmola
por quienes lo trajeron
a un mundo sin amor,
¡sin querer!
¡Señor, haz que acabe pronto…!
¡oh, perdóname!
¡perdóname...!
- ¡papá...!
- ¡¡papá!!
……………….
Triunfa el fuego
y crepitante
deshace para siempre
el dolor funesto
del pequeño ser.
Nadie vino a verlo,
lo encontraron después de muerto;
y si lloraron,
él nunca lo llegó a saber.