Un olor a ternura se desata
cuando oigo esta canción...
Una mañana se arrebuja
entre el hoy
y lo que mira el corazón.
En el claroscuro
se repiten los sonidos.
Todos en sigilo.
Su mamá que prepara el desayuno
y el cálido biberón de Michelle
que gotea en el dorso de su mano,
para ver si está tibio,
para ver si de dulce...está bien.
Un concierto de tazas y cucharas
se escucha desde aquí;
el agua que discurre
en la clara frialdad de la mañana,
y yo que me alisto para el trabajo
mientras los veo dormir.
Son pequeños,
sonrosados
y a espaldas de mamá
enciendo la tele;
y con voz queda,
que nadie pueda oír,
les digo traviesamente:
- Jordan, Michelle...¡¡dibujos!!
Y con ojitos pegoteados
despiertan curiosos,
de ropita holgados;
desperezando
el mundo de los sueños
a este de ilusión
y horizontes porvenir.
Tú te quedas en la tibia cama
junto a tu hermana,
festejando y comentando
a trompicones,
las lindas fábulas animadas;
yo me voy al trabajo, confiando,
feliz;
y al volver,
equivoco el camino
y llego a este tiempo marchito,
a este triste devenir...
En la bruma de mi hoy
tú, pequeño hijito,
ya no estas;
Michelle creció
y en la nostalgia que revive
esta canción,
tu mamá,
se ha ido para siempre
sin voltear.