El amor es real...
Eso diré un día
sentado en una piedra.
Lejano.
Rodeado de oscuridad.
El amor fue una dulce experiencia
donde la primavera
contubernia con el sol.
Las transparencias del agua en el aire
colmaron de destellos mis ojos,
hiciéronme presentir algo mejor.
En el silencio vasto
pasó inubicable el tiempo.
No me encontró.
Hoy no has llamado.
Los cielos han cerrado
su hermetismo gris.
¡Qué habrá pasado...!
presagio infortunios por venir.
En las calles
se reúnen los vientos,
en hordas silenciosas;
sacuden con frío fiero los cabellos
y con ahínco besan
las sonrisas y las rosas;
algún pobre morirá de frío
tras el sueño que desando
por librarme de tu olvido.
Quise llegar molesto
porque supieras mi enojo;
pero al ver que no llamaste
tornóse en cobardía
el valiente corazón del hombre;
lo pasado, en el presente,
ya no tiene ningún valor.
¡Conté los minutos aciagos;
por ver, si entre sus segundos,
te veía venir...!
Mas,
se aposenta la tarde ceniza;
impertérrita oscurece
en mis ojos.
Hoy no has llamado
y mis pasos se van a buscarte
en lo hondo del corazón.
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lunes, 12 de abril de 2010
Verdadero
Primero fue el sol,
benéfico,
dejándose caer
sobre los párpados cerrados...
Primero fue la luz
desintegrando su espectro
en los océanos,
reflejando su azul
en los espacios,
en la vastedad eterna de los cielos.
Primero fue el correr
de los átomos de luz
descubriendo reír a los vientos...!
arreboles de paz
emigrando hacia los hielos
de polo a polo,
en la atmósfera,
el firmamento;
tú podrías verlos, si quisieras.
Primero fue el sol
no lo olvides;
y seguidamente
el amor en el planeta
que todos queremos.
¿A qué haces protestando
por algo que no te compete?
¿Qué es lo que quieres?
¡Extraviada transeúnte!
Te subes a un autobús
que va
hacia no sabes dónde;
y luego te bajas,
y subes a otro,
y a otro más
sin hallar el que te corresponde;
porque, en realidad,
no has descubierto quién eres,
ni a dónde vas;
ni quién será tu amor,
tu norte.
Por eso,
primero fue el sol
fecundando la tierra
y dándole a ella
sus humores en estaciones;
germen verde en primavera,
flores mojadas
en fragantes olores;
riachuelos borboteando...
plata y cristal,
cantar de agua entre las piedras,
¡cantar...!
Perfume pasional:
verano;
cuando el surco se ennoblece
y aroma néctares
al vaho caluroso de las horas;
y así concibe la vida
y pasa el otoño en la tierra,
media estación,
cierzo apacible,
hojas secas correteando por la acera...
¿Hay algo más tierno que el invierno?
Donde,
son más necesarios los abrazos y los besos;
las charlas de amor
en el hogar, junto al fuego.
Cuando quieras hablarme
recuerda
que primero fue el amor,
como un sol;
no el mancebo apuesto
que busca un recipiente humano
donde depositar su adiós.
Enfatizo:
primero fue el amor,
como un sol;
reanimando en sus efluvios
el dulce juego
en que se combinan
el amor y la pasión,
el "te quiero" con los besos;
el corazón con la idea,
la fe del alma en el planeta;
creando hacia el futuro,
dulces sueños en el cerebro
para que nada perezca.
Primero fue el sol,
incendio de luz en el alma;
soplo de amor,
eterno fuego;
primero fue el sol,
sol de amor,
no lo olvides;
cuando oigas por enésima vez
un te quiero,
recuerda QUÉ ES LO PRIMERO;
lo que queda en el alma,
lo imperecedero.
Luego sabrás
del hogar
y unos niños pequeños
que, con sus alegrías,
te quitarán el sueño;
y en tus mayores soledades,
te pintarán una sonrisa desde el recuerdo;
porque, es lo imperecedero:
EL AMOR;
por lo que estás aquí,
por lo que alguna vez
te detienes a contemplar el cielo;
y por lo que, alguna vez,
tu corazón, para tanta vida,
para tanto mundo,
para tanto tonto sueño,
se sintió muy...muy pequeño.
Primero fue el amor
amaneciendo en el alma;
iluminado humilde
de la gentileza del sol,
de la vida;
del “tal vez...¡sí me quiera!”
fragante esperanza de felicidad
verde oliva, siempre,
en el planeta...
Primero fue el sol,
¡el sol!
el amor,
lo verdadero.
benéfico,
dejándose caer
sobre los párpados cerrados...
Primero fue la luz
desintegrando su espectro
en los océanos,
reflejando su azul
en los espacios,
en la vastedad eterna de los cielos.
Primero fue el correr
de los átomos de luz
descubriendo reír a los vientos...!
arreboles de paz
emigrando hacia los hielos
de polo a polo,
en la atmósfera,
el firmamento;
tú podrías verlos, si quisieras.
Primero fue el sol
no lo olvides;
y seguidamente
el amor en el planeta
que todos queremos.
¿A qué haces protestando
por algo que no te compete?
¿Qué es lo que quieres?
¡Extraviada transeúnte!
Te subes a un autobús
que va
hacia no sabes dónde;
y luego te bajas,
y subes a otro,
y a otro más
sin hallar el que te corresponde;
porque, en realidad,
no has descubierto quién eres,
ni a dónde vas;
ni quién será tu amor,
tu norte.
Por eso,
primero fue el sol
fecundando la tierra
y dándole a ella
sus humores en estaciones;
germen verde en primavera,
flores mojadas
en fragantes olores;
riachuelos borboteando...
plata y cristal,
cantar de agua entre las piedras,
¡cantar...!
Perfume pasional:
verano;
cuando el surco se ennoblece
y aroma néctares
al vaho caluroso de las horas;
y así concibe la vida
y pasa el otoño en la tierra,
media estación,
cierzo apacible,
hojas secas correteando por la acera...
¿Hay algo más tierno que el invierno?
Donde,
son más necesarios los abrazos y los besos;
las charlas de amor
en el hogar, junto al fuego.
Cuando quieras hablarme
recuerda
que primero fue el amor,
como un sol;
no el mancebo apuesto
que busca un recipiente humano
donde depositar su adiós.
Enfatizo:
primero fue el amor,
como un sol;
reanimando en sus efluvios
el dulce juego
en que se combinan
el amor y la pasión,
el "te quiero" con los besos;
el corazón con la idea,
la fe del alma en el planeta;
creando hacia el futuro,
dulces sueños en el cerebro
para que nada perezca.
Primero fue el sol,
incendio de luz en el alma;
soplo de amor,
eterno fuego;
primero fue el sol,
sol de amor,
no lo olvides;
cuando oigas por enésima vez
un te quiero,
recuerda QUÉ ES LO PRIMERO;
lo que queda en el alma,
lo imperecedero.
Luego sabrás
del hogar
y unos niños pequeños
que, con sus alegrías,
te quitarán el sueño;
y en tus mayores soledades,
te pintarán una sonrisa desde el recuerdo;
porque, es lo imperecedero:
EL AMOR;
por lo que estás aquí,
por lo que alguna vez
te detienes a contemplar el cielo;
y por lo que, alguna vez,
tu corazón, para tanta vida,
para tanto mundo,
para tanto tonto sueño,
se sintió muy...muy pequeño.
Primero fue el amor
amaneciendo en el alma;
iluminado humilde
de la gentileza del sol,
de la vida;
del “tal vez...¡sí me quiera!”
fragante esperanza de felicidad
verde oliva, siempre,
en el planeta...
Primero fue el sol,
¡el sol!
el amor,
lo verdadero.
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