He pasado por el restaurante aquel
donde solíamos comer;
donde una rosa artificial
se encendía roja y erguida
sobre la triste mesa sin mantel.
De la mano
tú y yo conversábamos
sin pensar en todo
lo que iba a suceder.
Se repetían los besos
y a veces...
las discusiones también;
como aquella vez
que saliste dejándolo todo
y que para alcanzarte
hube de correr...!
y llamándote,
apelar a todo mi cariño
porque me perdonases, como siempre,
¡otra vez!
Otro día estabas en un café,
esperando a que viniera
¡dos horas!
dejando lo que aún
sigo haciendo hasta ahora,
y que me alejara
lento de tu querer.
Hace una semana que has marchado
y aunque me propuse ser fuerte;
algo resbala en mi pecho
y hace mis ojos enrojecer...
¡Íbamos a tener un bebé...!
y yo pensando que eras joven,
que aún no era tiempo,
acordé contigo
lo habíamos de perder.
Tal vez de allí esta maldita sombra;
este cielo tenebroso que no termina de oscurecer.
Hoy he pasado
por el restaurante aquel
¡y quisiera detener el auto!
¡y entrar corriendo desesperado a buscarnos!
para contarnos a gritos, ahogado en llanto,
todo lo que va a suceder...!
¡Oh detener el tiempo y suplicarte...!
y suplicarme implorando,
no lo echemos a perder todo
esta vez...!
……………………………………
Un cielo hubo
alrededor de una rosa;
un día,
aquella vez.