Incendiado,
desbordado de sol,
el arte pinta su universo
con lo que quedó de sí,
entre fantásticas nebulosas
de error.
Una llama azul
quema hora tras hora,
por largos años,
su corazón;
la melancolía hambrienta
no se fue, y,
ahora,
filuda corta sus venas
a toda hora,
silencian sus labios sin carmín.
El alma que entregara
mil veces
por sentir amor
pugna de sus manos huir
y plasmarse fidedigna
en el lienzo que
permanece muy
blanco, aún .
No es el modelo
ni la muestra;
no es el color
ni la pincelada correcta;
son las cadenas que
no logran romper
sus manos diestras;
es el fango de colores
que desespera vívido
en la acuarela;
ciega la conciencia
de la historia,
corre desesperada
tras laa aurora
que no podrá ver . . .!
El artista amputado
pinta entre aplausos
lienzo tras lienzo,
ven, bebé,
¡ensarta una aguja,
asombrosamente,
solo con los pies . . .!
¡Ay, cambiarlo todo
por un par de manos!
por la oportunidad
de acariciar,
tocar;
de entregar en un abrazo
fuerte, apretado,
todo el amor que el arte,
jamás podrá plasmar.
¿Serán los artistas
pinceles condenados
a no tener paz?
No hay comentarios.:
Publicar un comentario