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domingo, 11 de febrero de 2018

Balada del adiós



¿Qué hay de mágico

en la caricia del resol?

¿qué hay de pasado

y de esperanza marchita

que no volverá…?



En el desorden geométrico,

inefable de las calles

¿qué conversaciones

se quedaron áfonas

de toda atención?

¿qué miradas con preludio de romance?

¿qué sonrisas desaparecidas

brillando de ilusión…?



¿Qué secreto tibio

guarda la noche en su sombra azul?

en su cierzo nocturno,

¿qué “te quiero” el canto del grillo

ocultó?

¿cómo saber si los luceros,

destellando a lo lejos,

no son lágrimas heridas de dicha

o irrefrenables, de doloroso adiós?



¿Sabes a dónde vas?

porque la vida ya se acaba

y sólo tenemos tiempo de espera

que largamente nos separa;

un continente, dos océanos,

y unas cuitas que remendamos día a día

para no decir adiós.



Al borde de una canción

te esperaré,

cuando el dolor de tu ausencia

rompa en  mil facetas

su límpido diamante azul;

heriré con su hermoso brillo

mi corazón,

para tener el placer y la tristeza

de verlo desangrar por tu ilusión.



Porque no pude formar un hogar a tu lado,

es que se tienden sendas tristes

por dónde nuestros sueños se encontrarán;

porque no pudiste ser mi esposa

guardaré por siempre en el alma

el hijo anhelado que el destino truncó.



¿Por qué tiene que ser halagüeño

el verdadero rostro del amor?

¿Por qué estando tan cerca,

no pudo ser el amor?



Cuando llega el momento solitario de partir,

un viejo agita un pañuelo en la noche imposible.

Ante el horizonte,

sólo puedo ver sus lágrimas correr.

No llegará las señales de su albo lienzo

a las pequeñas luces del barco

que desapareciendo va en la bruma oscura,

destrozando de dolor cada recuerdo del viejo;

y en mi alma,

cada felicidad lucífuga

que no somos capaces de olvidar.



Cuando llega el momento solitario de partir

duele tanto,

que se queda en nuestro pecho la pregunta

(¿a dónde vas sin mí?)

(¿te puedo acompañar?)

(¿por qué no me quieres

si yo te amo para mi hogar…?)

porque una cosa es morir de muerte natural

y otra, este dolor inmenso

que no sé cómo acabar…!



3 comentarios:

Alondra dijo...

Será el día gris, al agua nieve, será que hoy me asaltaron los recuerdos... Te doy las gracias porque necesitaba llorar y siempre me como las penas. Según te iba leyendo los ojos se llenaron de agua y empecé a ver borroso... Ahora con el corazón aliviado te vuelvo a leer y sabes, es peor cuando la muerte te arrebata a quién quieres, porque no te queda la esperanza de que un día puedas volver a ver a esa persona y darte cuenta que ya nada sería igual porque el tiempo pasó para las dos, ya no sois los mismos.
Eso si, de los recuerdos tristes salen las más bellas palabras.

Tribu amada dijo...

Un gusto recorrer los nostálgicos laberintos de su obra,
descubriendo emotivos versos de amor cargados de
nostalgias.
Gracias por compartir su arte.
Feliz fin de semana.
Reciba mi respeto y consideración

Amalia Lateano

Sandra (Aprendiz de Cassandra) dijo...

"Que se quede en el pecho la pregunta"...

Mientras el dolor inmenso se amansa y la muerte se aleje de tus palabras.

Bellisimo