En los aeropuertos
está el hábitat natural de la esperanza.
El tablero electrónico
marca la hora de llegada.
Palpita emocionado el corazón.
Anuncian ya
el aterrizaje de tu vuelo
en el metálico sonido
del altavoz.
Las personas esperan ansiosas…
pero no más
de lo que espero yo...!
Han pasado quince años
y lo que parecía irremediable,
desahuciado y muerto;
lo mantuvimos palpitante,
a punta de llamadas diarias
de teléfono.
Si te ofendí
y si me heriste
¿quién se acuerda ahora
que podré apretarte contra mi pecho?
¡Ya empiezan a salir las gentes!
esporádicas van a encontrarse
con esperas llenas de abrazos
y sonrisas florecidas de lindas lágrimas
y sonoros besos!
¡Oh el recinto adquiere claridad de emoción!
¡después de quince años
el silencio se llenará de amor!
¡Ahí estás!
¡tus ojos me buscan...!
(¡amanece un día nuevo
en el corazón!)
¡Corres...!
te acercas;
y frente a mí te detienes
a mirar en mis ojos
si algo cambió;
yo sonrío con los ojos vidriados
y sólo exclamo mientras te abrazo:
- ¡parece que lo conseguimos, amor...!
Amor se moja
entre sollozos;
ya en mis brazos
¡todo será mejor...!
En los aeropuertos
está el hábitat natural de la esperanza,
unas veces se avienen
y otras...
se van...!
- ¡¡lo conseguimos, amor...!!
- ¡¡sííí!! ¡¡lo conseguimos!!
- ¡¡lo conseguimos!!