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viernes, 23 de octubre de 2009

Vals

El corazón late
por vez última.

En los aires del salón
las pelucas parisienses
adosan sonrisas de cera.
Las doncellas a la espera
bajo las luces de fiesta,
comentan del apuesto mancebo
que con miradas las pretenda.

De pronto
ha llegado el momento.
Se tiende la mano educada
y se solicita la venia
de quién antes nos matara.

Con tristeza en las pupilas
apenas sostiene la mirada;
y al tacto de su mano aristocrática
en el silencio irrumpen violines...!
y empieza la danza del vals acompasada;

Él la mira...
¡Cuántas cosas le dice la serenidad
de su mirada!
Ella hierática, lo mira…
Inmutable.
¡Cuántas cosas le comprende
sin oírle nada..!

Tomándole las manos
la acerca con fervorosa ansia,
aspirándole en el lance
el aliento todo cual perfume;
cual si en ello
se le fuese la vida
o al fin su dulce sueño realizara;

luego a la usanza;
y giran dando pasos,
de espaldas;
cual la infausta realidad
que la muerte
sin venir ya les depara.

En la gran marea musical
entre venias y elegancias giran
y en sus ojos
apenas asoma la desgracia,
tal una tristeza muerta
que con sonrisa de cera,
delicada, píntase en la cara.

Las lámparas vierten destellos mágicos
sobre el bruñido mármol y el cristal.
Las copas de licores suaves,
los amplios y frescos ventanales;
adorables luces que acarician
los fastuosos y giratorios trajes
que en pasos de minué
desandan océanos de música al danzar.

vals de dubitativos pasos,
que entre el fru frú de las ropas,
apenas deja escuchar murmullo
de tenue alegría divertida,
corriendo como chicuela o como brisa
por los ambientes lujosos del salón.

Luego,
asida de una mano
le señala la gracia de una vuelta
y al tornarla
cerrando los ojos con amor
el dorso de su mano besa...!

ella lo mira
como un barco que se aleja;
él con el beso robado,
raudo,
huye de la pieza...

Rompen la emoción
los compases de la orquesta
el baile en la corte continúa,
y nadie ha percatado
entre los lentos giros y las venias,
la agonía de tiempo entre el vals y el dolor;
el amor triste
de aquesta historia infeliz...
que no se escribió...

1 comentario:

Mercedes Sáenz dijo...

He bailado tu vals desde todas las estrofas, no conocía tu sitio, EL DRAC,¿así lo pronuncias? Me ha gustado. Pasaré de nuevo.Querìa además agradecer tus palabras. Un cordial saludo. Mercedes Sáenz- tenemos el mismo cielo de América-