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lunes, 19 de octubre de 2009

Coleccionista

Iré y vendré
por lugares donde estuve.
No me encontrarán.

Yo los veré
como siempre ha sido;
sin que nadie me advierta
en el silencio.

Seré instante de todo,
innecesario para reír
único que queda
cuando todos se han ido
y ya sólo queda en el lugar vacío
marchar.

En ésa esquina,
en este restaurante
sonreiré de ver
como intenta mi timidez
acercarse a ti;
luego aproximado
me iré a mi sombra triste;
a regresar tu recuerdo amado
a mi ingrata colección
de momentos felices.

Andando, andando
llegaré luego
a otro recuerdo marchito,
a otro lugar de algún tiempo.
Las personas que se han ido,
las mascotas que conmigo
aprendieron a jugar y reír
a espaldas de avieso destino.

Estar de pronto al borde
de la canción que entonas,
entre el viento de las horas.
Acertijo y pensamientos,
tu amada respiración
y aquella emoción
que nadie sabe
pero que muy dentro
de tu corazón zozobra.

Otearé en la distancia
que te has ido,
como un perro;
aspirando la fragancia triste
que dejas al irte del alma;

o cuando simplemente,
para desgracia mía,
sin decir nada,
permites que me vaya.

Es mejor deambular
entre sueños,
en mi colección trágica de recuerdos
a ser lo que esquivan a perpetuidad tus ojos
y agravar la muerte lenta que,
sin querer, voy muriendo.

1 comentario:

Narci dijo...

Copiosa y meditada colección de recuerdos y de sueños.